Así cobra sentido el debate medio en sordina acerca de si se ha superado
o no la dialéctica tradicional de derechas e izquierdas; la que
seguimos utilizando por la “economía” de lenguaje que aportan las
convenciones, no porque se ajusten a la nueva realidad que, no nos
engañemos, está todavía por nacer. Habrán de ser los estudiosos de las
ideas, los politólogos, los sociólogos y demás especialistas en estos
asuntos quienes encuentren los términos adecuados para designar el hecho
de que cada vez sean más los etiquetados de derechas o de izquierdas
que confluyen en reivindicaciones compartidas como ciudadanos. Dicho a
la pata llana, convendrán que unos y otros están de acuerdo en la
necesidad de una sanidad y una enseñanza públicas de calidad, de
políticas urbanísticas y medioambientales que velen por los intereses
públicos y un largo etcétera. Convendrán también que quienes están en
ello son capaces, como ciudadanos, de identificar a los detentadores de
intereses que atentan contra todo eso y de poner en un brete a los
gobiernos que los protegen.Pactos
Así cobra sentido el debate medio en sordina acerca de si se ha superado
o no la dialéctica tradicional de derechas e izquierdas; la que
seguimos utilizando por la “economía” de lenguaje que aportan las
convenciones, no porque se ajusten a la nueva realidad que, no nos
engañemos, está todavía por nacer. Habrán de ser los estudiosos de las
ideas, los politólogos, los sociólogos y demás especialistas en estos
asuntos quienes encuentren los términos adecuados para designar el hecho
de que cada vez sean más los etiquetados de derechas o de izquierdas
que confluyen en reivindicaciones compartidas como ciudadanos. Dicho a
la pata llana, convendrán que unos y otros están de acuerdo en la
necesidad de una sanidad y una enseñanza públicas de calidad, de
políticas urbanísticas y medioambientales que velen por los intereses
públicos y un largo etcétera. Convendrán también que quienes están en
ello son capaces, como ciudadanos, de identificar a los detentadores de
intereses que atentan contra todo eso y de poner en un brete a los
gobiernos que los protegen.
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Y si no me gusta, ¿que?
ResponderEliminarHola, hay alguien?
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