1.- La participación, una inversión necesaria. El tránsito hacia la sostenibilidad o desarrollo sostenible demanda cambios de envergadura que afectan a nuestros estilos de vida y a los modelos de organización social y económica que sólo pueden ser acometidos con un amplio consenso social y con un esfuerzo compartido.
Para poner en marcha acciones locales hacia la sostenibilidad, es necesario superar los esquemas tradicionales de participación pública, que normalmente ponen a la ciudadanía interesada frente a planes ya realizados con el único fin de recoger sus comentarios al respecto. Ahora, además de ser la ciudadanía la que solicita tener más participación, se espera y exige que las autoridades locales se dirijan a la ciudadanía para solicitar su contribución.
Desde esta nueva perspectiva, las administraciones locales tendrían un amplio margen de maniobra para lograr la implicación de estos colectivos en los procesos decisorios, ya que son las instituciones que más capacidad tienen para reconocer y articular las redes socioculturales emergentes a través del desarrollo de nuevas formas de interacción que permiten reforzar su capacidad organizativa, identificar y articular sus valores, y reconocer y validar su capacidad de liderazgo interno.